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Contar historias a través del video

AUDIOVISUAL. Cuatro realizadores relatan sus inicios en este formato. Son jurados del Fenavid 2003



RICARDO HERRERA

Los cuatro realizadores integrantes del jurado del Festival Nacional de Video Universitario contaron sus inicios y experiencia en el campo del video. Cuatro historias distintas, pero que de alguna u otra forma han enriquecido su trabajo gracias a este formato.

El director de Cuestión de fe, Marcos Loayza, recuerda que su primer trabajo audiovisual fue un videoclip que hizo para su amigo, el músico Oscar García. "Un primo mío se compró una cámara de video. De aquellas betamax caseras. Realizamos la grabación en un fin de semana y de ahí empecé a realizar otros trabajos con mucha suerte".

Loayza que luego haría el documental Explicación de mi país, en base a la cantata de Cruz Durán. "Tuvo muy buena acogida y aún existen algunas copias que circulan por ahí. Después empecé a trabajar en todos los formatos. Hice videoarte, documental, ficción, publicitarios y telenovelas. He dirigido, escribí guiones, hice fotografía, edición y producción. Todo, excepto actuar en videos", aclara el realizador, que también ha sido testigo de la evolución del formato del sistema analógico al digital.

"Mi primer trabajo fue en cine. Empecé haciendo fotografías de los que hice un fotomontaje en 16 milímetros. Luego descubrí el video, sus facilidades y las posibilidades de experimentar sin toda la formalidad del cine ni las presiones que este tiene. El video es más intimista", cuenta el director de Dependencia sexual, Rodrigo Bellott. Por su parte el director del Consejo Nacional del Cine (Conacine) Eduardo López comenta que también empezó haciendo cine y luego emigró hacia el video. "Los que hicimos videos en los 80 trabajamos con la rigurosidad y tratando de hacerlo lo mejor posible, como si hiciéramos cine.

Había una transición que no terminábamos de asimilan pero que fue definitivamente hecho contundente en los años posteriores. Creo que ahora es claro que no se pueden hacer tantas divisiones entre el cine, el video y los otros formatos audiovisuales", explica López. Mientras que para el publicista Miguel Chávez, que estudió cine en España, el video fue el único formato que le permitió trabajar y abrirse paso en un medio en el que hacer cine era casi imposible.

Para Loayza una de las: grandes trabas para el desarrollo del video en el país ha sido la falta de un mecanismo de distribución y venta de estos trabajos. "Hay un montón de mecanismos dormidos: las flotas, las casas de la Cultura, las universidades y videoclubes. Una vez que se aprovechen estos espacios aparecerá una nueva camada de gente que haga cine y video", afirma el director de Corazón de Jesús. Para el director del Conacine el video permite abrirse hacia nuevas posibilidades de producción y estéticas.

El realizador más joven de Bolivia (Rodrigo Bellott) hizo una película que tuvo como primer soporte el video digital, mientras que uno de los más experimentados cineastas nacionales, Jorge Sanjinés, trabajó su último proyecto en video digital. Hay una brecha generacional que se vale de este recurso sin prejuicios de formatos", asegura López. Por su parte Bellott se considera un irrespetuoso de los formatos.

"Creo que cada historia tiene su propia estética y su propio formato. Cuando entendamos que al lenguaje visual no le importa el formato, creo que en ese momento Bolivia va a empezar a producir cine. teatro, pintura, video hasta por los codos", concluye el joven director.




Diario EL DEBER – ESCENAS

Santa Cruz de la Sierra, jueves 2 de octubre de 2003


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